Parroquias Maronitas en México Eparquía Ntra. Sra. de los Mártires de Líbano Iglesia San Charbel Margaritas No. 382, Calle San Charbel No. 6409 Col. Florida, México DF., 01030 Col. Fracc. Rincon de las Lomas, Chihuahua, Chi. Tel. 5554-7014 Y 9149-3571 /7 2 Fax: 5554-0656 Sector 35, Chihuahua, Chih., C.P. 31216. Tel. (614) 541-6060 Email: olmmex@prodigy.net.mx Página Internet: www.sancharbel.com
Catedral San Marón (Ntra. Sra. de Balvanera), Santuario San Charbel Parroquia Ntra. Sra. de Líbano, Puebla Correo Mayor No. 65, Avenida Hermanos Serdán No. 222 Col. Centro, México DF., Col. Real del Monte, Puebla, Pue., 72060 Tel. 5521-2011 Tel. (222) 248 4922 Fax. (222) 248 2819
Parroquia Ntra. Señora de Líbano Iglesia San Charbel Manzano No. 31, Calle Álamo, Esq. Boulevard Carlos Avedrop Davila s/n Col. Florida, México DF., 01030 Col. Ampliación Postal Cerritos, C.P. 25019 Tel. 5661-9710 / 5661-1732 Fax: 5661-8975 Saltillo, Coah. Tel. (844) 439-1043
Templo San Pedro Apóstol Calle Tapalpa No. 56 Vallarta Poniente, Guadalajara, Jalisco Tel. 33/3642 8589 y 33/1294 7212
PROYECTOS DE LA
EPARQUIA MARONITA DE MÉXICO A.R.
La Diócesis
Maronita de México: Eparquía de Ntra. Sra. de los Mártires
de Líbano,
Recorre a su
generosa aportación y su abundante donativo para apoyar los
proyectos de la Diócesis Maronita.
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a San Charbel
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1/ EL CENTRO COMUNITARIO LIBANÉS: SAN CHARBEL, EN SANTA FE
MÉXICO, DF.
2/ LA
IGLESIA DE SAN CHARBEL EN CHIHUAHUA, CHI.
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LA IGLESIA DE SAN CHARBEL EN VERACRUZ, VER.
4/
LA IGLESIA DE SAN CHARBEL EN PACHUCA, HIDALGO. 5/ LA IGLESIA DE SANTA RAFQA EN GUADALAJARA, JALISCO. 6/ LA IGLESIA DE SAN CHARBEL EN SALTILLO, COAHUILA.
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La limosna debe
darse con alegría, porque Dios ama al que da alegremente. (2
Corintios 9,7).
La Iglesia desde
los tiempos apostólicos ha vivido, gracias a las
aportaciones que los fieles ofrecen (Hechos 4, 32-34),
San Charbel: Una vida ejemplar
Vivimos este “tiempo ordinario”
alimentándonos de la Palabra de Dios; del gozo de saber que, Jesucristo
Resucitado de entre los muertos, vive para siempre; que su Amor es verdadero
porque es la única realidad que sostiene nuestro peregrinar por este mundo;
sí en verdad ponemos
nuestra fe en Él.
Hermanos, la mejor noticia que hemos
recibido jamás, es precisamente, la del Amor de Dios; Amor que llevó a Jesús, su Divino Hijo, al
Sacrificio Redentor, por el cual, ya no estamos perdidos, ni solos, ni
abandonados a nuestra suerte, estamos unidos a Dios, porque hemos sido
liberados del mal y de la muerte; el Amor de Dios ha triunfado y nosotros
hemos sido salvados, para gozar no solo de la eternidad en el futuro, sino
desde hoy mismo, de la Vida Nueva, basada en el amor, la justicia y la paz,
que provienen de Dios.
Pero, ¿cómo puede ser esto, nos
atrevemos a pensar, sí vivimos una realidad distinta; un mundo que se mueve
entre el odio, la violencia, la guerra, la inmoralidad, el engaño, la
injusticia y la corrupción?
Confesémoslo, esta situación nos
desalienta y muchas veces dudamos del amor de Dios; y dudamos, hermanos,
porque no conocemos, realmente, a Jesús; porque, queremos vivir según nuestra
voluntad, y no, según la voluntad de Dios; porque, confiamos mejor en el
dinero, en el placer o en el poder, que en Jesucristo Resucitado; porque, en
suma, no creemos, no conocemos y mucho menos, vivimos, el amor de Dios,
manifestado en Jesús.
Pero, el AMOR existe, Jesús es el Amor;
y aunque nuestra fe vacile, no podemos ocultar la verdad, de tantos hombres y
mujeres que han vivido de ese Amor, por más de 2000 años.
Uno de estos hombres, fue SAN CHARBEL
MAJLUF, quien gracias a la fe sencilla y sólida de sus padres, supo encarnar
en su persona, el Evangelio, que hoy hemos escuchado.
San Charbel vivió el Amor de Dios; amor
que, a lo largo de su vida, se fue haciendo más y más profundo, hasta
alcanzar, las altas cimas de la contemplación, es decir, de la unión con su
Creador y Redentor. Y no vayamos a creer, que esto se dio de un momento para
otro, como un acto de magia; ¡No!, san Charbel siguió el mandamiento de
Jesús, que todos conocemos, alimentándose de la Palabra de Dios en el santo
Evangelio; renunciando a todo aquello que le apartara del Amor a Jesucristo
Resucitado; para lo cual, él puso toda su voluntad, inteligencia y
entendimiento al servicio de la Verdad; permaneciendo, para siempre, unido a
Jesús, como “el sarmiento a la Vid”.
El firme propósito de san Charbel fue
el de conocer a Jesús, cada vez más, para servirle mejor; para que su fe, se
incrementara, y así pudiera escuchar la voz de Dios, para poder cumplir con
su voluntad y vivir de su amor. Este fue el trabajo de san Charbel durante
toda su vida mortal, hacer vida el mandamiento del Señor: “ámense los unos a
los otros, como yo los he amado” (Jn. 15, 12)
San Charbel, hermanos, como todo
hombre, que viene a este mundo, fue llamado por Dios a una vocación,
particular, que Jesús le fue desvelando, a lo largo de su vida; fue llamado
primero a la vida consagrada, y allí, como religioso, expresó su amor a Dios,
viviendo las virtudes de: pobreza, castidad y obediencia; más adelante, Jesús
llamó a nuestro santo al Sacerdocio, en el que san Charbel amó a Jesucristo,
“Sumo y Eterno Sacerdote”, administrando a sus hermanos el alimento de la
Palabra y la gracia de los Sacramentos, siendo además, ejemplo de humildad,
fe, paciencia, piedad y sacrificio, para todos sus hermanos; finalmente, san
Charbel fue llamado por Jesús, a la soledad, el silencio y el desamparo del
Calvario y de la Cruz, san Charbel se entregó, íntegramente, al designio del
Señor y su amor llegó al extremo, de acompañar a su adorable salvador,
durante más de 20 años en una Ermita, donde su vida estuvo dedicada a la
oración, a la penitencia, al sacrificio del silencio, a la mortificación de
su cuerpo, al ayuno y a la contemplación y adoración de Jesucristo en la
Sagrada Eucaristía; así la vida de san Charbel, como podemos apreciar, fue un
“holocausto de amor” a través, del cual, no solo amó a Dios con un corazón
indiviso, sino que sirvió y sigue sirviendo al prójimo, por “amor a Aquel,
que es el Amor”.
Así, la vida de san Charbel, no es otra
cosa, que el cumplimiento fiel de su vocación: religiosa, sacerdotal y de
Ermitaño; la GRACIA Y EL AMOR de Jesús no fueron estériles en san Charbel,
quien realizó en su vida, el ideal, que todos quisiéramos alcanzar: el de
amar y ser amado.
Hoy, san Charbel, aquel humilde
campesino y pastor goza eternamente del Amor de Dios, porque el supo vivir de
su amor, dejándonos con su vida oculta, un ejemplo de lo que Dios puede, en
todo aquel que le ama y permanece en Él.
Hermanos, nos consta que, san Charbel ha
recibido la corona de la gloria, por la que han amado y luchado, todos los
santos; nos consta que el amor de Jesús, se sigue derramando, a través de él,
por todos los beneficios y bendiciones, que hemos recibido, sus devotos,
gracias a su poderosa intercesión; nos consta también que, san Charbel sigue
y seguirá siendo un “testimonio imperecedero del amor de Dios” y un ejemplo
de las virtudes y dones, que el supo trabajar durante su vida, siguiendo el
Mandamiento de Cristo: “ÁMENSE LOS UNOS A LOS OTROS, COMO YO LOS HE AMADO” (Jn. 15, 12).
Pidamos a la siempre Virgen María,
nuestra dulce y santa Madre, durante este mes, las gracias necesarias para
vivir el AMOR DE DIOS, como lo vivió san Charbel.
+Mons.
Georges M. Saad
Abi
Younes.
Obispo
Maronita de México.
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